miércoles, 31 de julio de 2013

El emprendimiento de un negocio

El emprendimiento de un negocio

Diferentes situaciones me hicieron notar que necesito ganar más dinero con carácter de urgencia. Mi trabajo de oficina no era la solución, así que revisé mis alternativas. ¿Vender algo? He puesto un par de artículos en venta, pero la gente no ofrece lo que realmente valen. No estoy intentando sacar la misma cantidad en que yo los compré, pero la gente a veces abusa. Hasta ofrecen trueques cuando en el anuncio claramente pongo que solo acepto efectivo. Y está puesto en perfecto español, y resaltado. También he optado por dar clases de programación, pero es una lotería. Los estudiantes universitarios solo buscan ayuda cuando están por quedarse. Entonces, es hora de emprender un negocio.

Me asocié con Jessica, la madre de mi hijo, para vender su encebollado. Vale la pena mencionar que desde la primera vez que probé su encebollado, hace como 7 años, lo primero que le dije fue: "estás perdiendo plata". Bueno, es hora de que su encebollado sea apreciado por el mundo. Empezamos despacio, con poco producto, revisando precios de materia prima y consumibles, de un lado para otro, de arriba para abajo para dejar todo listo. El fin de semana fue agotador, organizándonos y repartiendo publicidad, y a la hora de la verdad, recibiendo pedidos y repartiendo. Al final de este primer fin de semana, el balance: 2 días agotadores de poco dormir, en dinero no ganamos pero tampoco perdimos, pasé más tiempo con mi hijo, y la comida que sobró me la comí (se consideraría ganancia). Pero lo más interesante fue pasé de quejarme de que necesitaba plata, a hacer algo para arreglar la situación, y todo el fin de semana olvidé por completo mi trabajo de lunes a viernes, cosa que me permitió regresar el lunes con la mente fresca y despejada. Quedé satisfecho, y con expectativas de lo que traerá el siguiente fin de semana.

martes, 23 de julio de 2013

El ambientalista que hay en mí

El ambientalista que hay en mi

El domingo que pasó (21 de julio) estuve apoyando con Guayaquil en Bici en un evento llamado "Domingo de Tradiciones" en Mirador del Cerro El Paraíso, organizado por Cerros Vivos, grupo que busca conservar dicho cerro, y a la vez que la gente aprenda a valorarlo, así como ocurre con otros tantos cerros de Guayaquil que permanecen olvidados

Para los que no saben dónde queda, este cerro queda al norte de la ciudad y le da nombre a la ciudadela El Paraíso, la cual se levanta en sus faldas. Revisen este mapita por si se sienten medio desubicados todavía.


Ver mapa más grande

Adoro Google Maps. No hay mejor manera de dar indicaciones. En fin, paralelo al evento ayudamos a organizar una pedaleada que salió desde el parque Forestal, hasta cerro El Paraíso. Cerca de 7 Km., con un par de paradas en el Parque La Victoria (Av. Quito y 10 de Agosto) y la Plaza Rodolfo Baquerizo Moreno (9 de Octubre y Tungurahua). En el primero nos recibió la banda de la Policía Metropolitana, y en el segundo la Asociación Cultural G.U.E.T.O. Capoeira. El buen clima nos acompañó, hasta que llegamos al pie del cerro en mención, donde la mayoría (me incluyo, qué vergüenza) se tuvo que bajar de las bicicletas debido a lo empinado de la vía de acceso al cerro, esto en la parte alta de la ciudadela.

Una vez que llegué arriba, a la parte alta del cerro, la ciudad se convirtió en solo una imagen, pues los sonidos (ruidos) característicos de la misma no llegaban hasta allá. Era raro, por la falta de costumbre, respirar aire limpio, escuchar el viento entre los árboles, las aves cantar, y el crujir de las hojas secas bajo mis zapatos. Sentí que había vuelto a mi infancia, cuando mi barrio era tranquilo y se podía cerrar las calles para jugar pelota, pues no había tanto carro. Estábamos en sucres todavía, o como dijo un pana, "aquella época cuando se podía manejar borracho".

Ya arriba hubo de todo. Sesiones de yoga gratuitas, desfile de modas en bicicleta, más capoeira, un payaso diabólico (debieron haberlo visto), niños contando cuentos demostrando mucha soltura oral, comida típica (yo me engullí un sánduche, un bollo de pescado, y un pincho de carne, todos deliciosos), un grupo musical digno de una buseta, con pasada de sombrerito y todo, hippies vendiendo artesanías (con aire a Montañita), senderismo, niños andando en bicicleta... la verdad, yo no me quería ir.

Llegó un momento en que me dije: ¿desde cuándo soy ecologista? Entonces me di cuenta que es cuestión de costumbre. De pequeño me enseñaron a no botar basura en la calle o en cualquier lugar abierto, para eso hay tachos, y si no los hay cerca, guardo la basura hasta que encuentre uno. También es cuestión de lógica, no tengo auto porque me parece un desperdicio utilizar una máquina que pesa aproximadamente 1 tonelada para movilizar un cuerpito de 70 Kg., con el respectivo desperdicio de combustible y la contaminación acústica que genera; acepto que a veces sí es necesario un auto, pero para viajar solo al trabajo todos los días, es demasiado, pierdo tiempo y dinero. por ello prefiero mi bicicleta, que es más barata y tranquila, y cuando ya es realmente necesario utilizo mi moto. Mi medio de transporte primario sigue siendo la bicicleta. No es cuestión de ser ecologista, se trata de respetar tu entorno, tu ciudad, tu planeta. Se trata de cuidar el aire que respiras, el agua que bebes, la tierra de la cual vives, haces algo por todos, y haces algo por tí. Se trata de sentido común. Pero lamentablemente a veces el sentido común parece ser el menos común de los sentidos.

Podría profundizar más en el tema, pero me han dicho que cuando me extiendo demasiado en un texto aburro. Así que tocaré más aspectos de este tema más adelante.

viernes, 19 de julio de 2013

Mi experiencia en la Expo Innova Verde (CIMA 2013)

Mi experiencia en la Expo Innova Verde (CIMA 2013)

Esta semana tomé vacaciones de mi trabajo para apoyar a Guayaquil en Bici, colectivo al que pertenezco, en la feria mencionada. Nos dieron un stand completamente gratuito por estar como candidatos a los premios Iniciativa Verde en la categoría de Mejor Proyecto Comunitario. La experiencia fue interesante y agotadora, y fue un refuerzo del compromiso que tenemos como Guayaquil en Bici en ayudar a promover el ciclismo urbano.

Había de todo, empresas que promovían productos para reciclaje y limpieza, ministerios y secretarías, gobiernos locales y seccionales, ideas con materiales reciclados, productos orgánicos, bancos... ¿canales de televisión y bancos? Vi algunas marcas que no tenían nada que hacer ahí, pero a fin de cuentas, había espacios que vender.

Y el medio ambiente, al parecer no fue invitado. Nosotros invitábamos a la gente a conversar, les hacíamos ver las ventajas del ciclimos para ellos, la ciudad y el medio ambiente, invertimos muy poco en materiales, muchas cosas eran prestadas... y los demás stands repartían hojas volantes de PAPEL, sin darse cuenta de lo contraproducente que es eso para el ambiente. Mientras yo circulaba en bicicleta por la feria, me topé una señora que se detuvo al verme y me dijo: "eso sí es ecología, no esto", mientras hacía un abanico con todas las volantes que le entregaron por cada stand que pasaba.

Como siempre hay oportunidad de aprender algo, me topé con el término "carbono neutro", que en resumen es aplicar medidas compensatorias a las emisiónes de carbono que son generadas por una actividad (o sea, el que peca y reza, empata). En este caso, aseguraron que el evento CIMA 2013 era carbono neutro puesto que usaron el dinero que iba a ser gastado en el cóctel de inauguración lo usaron para apadrinar una determinada cantidad de hectáreas de bosque. Y para que lo recordemos, nos dieron unos pequeños recuerdos... con marcos de madera lacada. Harta ecología

Y siguiendo con las incongruencias, el stand del Ministerio del ambiente estaba hecho de madera y caña... supuestamente la ecología viene por el lado de lo biodegradable, pero algunos árboles tuvieron que morir para armar su stand. Y tenían un despliegue audiovisual que gastaba energía (menos la mitad de la energía eléctrica de nuestro país es de hidroeléctricas, la mayoría viene de contaminantes termoeléctricas), y con unos animadores que hacían demasiada bulla (contaminación acústica).

Por el lado bueno, fue confortante ver que la gente se acercaba a nuestros stand sin necesidad de ser llamados. A la mayoría de la gente le gusta la bicicleta, así que generábamos la curiosidad de la gente. En ocasiones nos abrumados de la cantidad de gente dentro del stand, y nos repartíamos entre 3 personas a la gente que entraba. Todos salían contentos después charlar con nosotros. Inclusive los que ingresaban con ganas de pelear (gente que reclamaba porque no implementábamos ciclovías en la ciudad creyendo que éramos del municipio), salían satisfechos por nuestra iniciativa. Ver a la gente contenta y convencida de que el ciclismo urbano es posible, compensó las jornadas largas.

Y al final, la fiesta de clausura y premiación. Me asomé un rato antes de irme, y eso tenía ambiente de discoteca. Harta ecología.

viernes, 12 de julio de 2013

La Cumbia de Gokú

Normalmente soy alguien difícil de sorprender, pero cada día sale cada tontera... los MTV Millennial Awards tienen una categoría llamada "Vídeo Viral del Año" (¿¿??) y aparece una joya sin ningún arte, llamada "La Cumbia de Gokú". A continuación el vídeo, porque no quiero ser el único que se muera de coraje:


En su momento MTV ya me había caído chancho porque dejaron de pasar música (para los más jóvenes, la "M" significaba "Music"), y ahora resulta que para aparecer en MTV basta con hacer el cover de un tema ridículo. Pues sí, el tema es un COVER, en lugar de intentar hacer un cover de un tema memorable, se unieron un gajo de desocupados y salen con esta "joya". Y uno, en su momento gastando tiempo y dinero para sonar bien, para que en nuestro medio si quieres tocar en algún lugar tienes que hacerlo gratis, o incluso pagando. Mejor hagamos todos el ridículo, grabémoslo, y subámoslo a YouTube, con la esperanza de recibir un premio MTV.

martes, 9 de julio de 2013

Manejando, ahí voy manejando

Hace cerca de 2 años empecé a movilizarme en bicicleta por cuestión de salud, pero con el uso me di cuenta de que en realidad es una alternativa válida para movilizarse. Ahorras dinero, tiempo, coraje, etc. Claro que que no es un medio de movilización perfecto, el clima puede atentar en contra de cualquier ciclista... pero hay que admitir que pedalear bajo la lluvia es divertido.

Hace unos meses tuve que sincerarme un poco conmigo mismo, al darme cuenta de que la bicicleta no es lo ideal para todo recorrido. Antes vivía en la Kennedy, y prácticamente estaba cerca de todo, pero ahora viviendo en la Pradera, muchas cosas están más lejos que antes, y a menos que salga con la intención de hacer ejercicio, llegar sudado a determinados lugares no siempre es bien visto. ¿Un auto sería necesario? No puede ser. He hecho lo posible por no tener que depender de un auto, hay ocasiones en los gastos de mantenimiento de un auto hacen parecer que en lugar de un poseer un auto, parece que el auto lo posee a uno, es como un hijo. Entonces me di cuenta de que un auto no era la única opción, opté por una motocicleta. La posibilidad de usar una motocicleta hasta hace cierto tiempo me parecía peligrosa, pero desde que los límites de velocidad bajaron (aunque no siempre se cumplen), hay que admitir que rodar es más seguro.


A pesar de esta adquisición, la bicicleta sigue siendo mi medio de transporte primario. Sigo yendo a trabajar todas las mañanas a punta de pedal (son 10 Km que no le hacen mal a nadie), y uso la moto cuando sé que tendré que salir durante el día y la bicicleta me quedará corta, o me siento mal (cuando uno está enfermo debe descansar, y por muy saludable que sea pedalear, hacerlo enfermo es contraproducente), y el alternar entre ambos vehículos me ha hecho darme cuenta de algo: en Guayaquil, los conductores de automotores respetan más a los ciclistas que a los motociclistas (con ciertas excepciones).

Cuando voy pedaleando me ceden el paso, se detienen para esperar que pase y en ocasiones hasta bloquean el tráfico hasta que uno termine de pasar. Claro, nunca falta el que no está conforme con que yo pedalee delante suyo a 20 Km/hora y lo expresa pitando como si su vida dependiera de ello, pero son una minoría. Pero en moto, la cosa es otra, a pesar de que el vehículo más pequeño y ligero tiene la prioridad en la vía, la agresividad hacia las motos es impresionante. Y no me sorprende al ver a la cantidad de motociclistas "expertos" que hacen maniobras sin ver el retrovisor, poner luces, o por lo menos bajar la velocidad. En mi ciudad hay algunos que parecen acróbatas, no conductores. Y en realidad, muchos motociclistas son una amenaza para el resto de los conductores. No justifico a los conductores de automotores, pero los entiendo. Pero esto no les da derecho a comportarse con los motociclistas como si se tratar de una guerra por el derecho al asfalto.

Como yo lo veo, el tráfico en Guayaquil es una desgracia por 3 razones: gente que cree que las leyes de tránsito no aplican para ellos, la falta de respeto a los demás, y el siempre andar apurado. Si la gente tuviera conciencia y se fijara también en las señales de tránsito, respetara el espacio y derecho de vía de los demás, y salieran a tiempo para llegar puntuales a sus destinos, hasta diera gusto manejar en Guayaquil. Pero no, el problema del tráfico de Guayaquil, es básicamente, por los guayaquileños.

Mientras tanto, yo seguiré usando la bicicleta lo más que pueda. Sigue siendo más barato y saludable que la moto.