domingo, 28 de febrero de 2016

La pasión del fútbol

La famosa imagen del "Bengalazo"
El fútbol, el fútbol. Pasión de multitudes, Industria que maneja cantidades enormes de dinero. El deporte más "fácil" de practicar, solo necesitas un par de equipos parejos, un balón, y algo que sirva para limitar un arco. No necesitas gran equipamiento, solo ropa cómoda, y dependiendo de la edad, ni siquiera necesitas un balón, hasta un envase vacío de jugo sirve. Tal vez esta facilidad para practicarlo es lo que genera que tenga tantos fanáticos: cualquiera que haya practicado el deporte, se identifica con los jugadores en cancha, y hasta reclama porque ocasionalmente no pueden hacer algo que ellos tampoco pudieron hacer en su vida.

Y la afición por el deporte casi siempre obliga a que uno sea fanático de un equipo en particular, sin que haya una verdadera razón para ello. La mayoría "hereda" el equipo de fútbol, así como suelen heredar la religión. Yo heredé el barcelonismo y el catolicismo, pero me supe deshacer de ambos, no sé cuál me sirve menos en la vida. Me gusta el fútbol, pero no estoy pendiente de ningún equipo. Y hay gente para la que el fútbol es una religión, pero no porque practique el deporte, sino porque siempre está pendiente de su equipo (y del rival), ya sea porque va al estadio, o ve el partido por TV... y espera el resumen de la noche para ver la repetición de los goles. Hasta ahí, es aceptable, cada quién tiene derecho a escoger su pasatiempo, y decide el tiempo que le dedica al mismo. Pero la industria del fútbol (no el deporte) tiene una serie de elementos y personas que no deberían existir:

Periodismo deportivo parcializado: Tengo entendido que el periodismo debe ser imparcial, pero parece que en el ámbito deportivo esto no aplica. Todo periodista deportivo tiene su equipo preferido, y muestran sin ningún problema o tapujo su alegría o amargura si su equipo gana o pierde. Y por alguna razón, si su equipo pierde, le dan palo como a enemigo, y son capaces de iniciar campañas para banquear a jugadores o cambiar técnicos. Y no falta el que se cree técnico. Hay gente en pantalla que hace esquemas de cómo debería jugar su equipo favorito, cuando no son capaces de dirigir al equipo de su barrio. Lamentablemente, gracias a esto, los jugadores no solo deben estar pendientes de su rendimiento deportivo, también tienen que saber ganarse a la prensa.

Árbitros parcializados: No sé si los árbitros deben pasar pruebas psicológicas antes de permitirles ejercer su carrera, pero un detector de mentiras ocasional sería muy apropiado. Hay quienes benefician a un equipo u otro dependiendo de sus preferencias o intereses (que pueden ser personales, económicos, y hasta políticos), y lo hacen abiertamente sin que alguien les diga algo. Recordemos a Juan Carlos Loustau anulando un gol legítimo en la final de la Copa Libertadores de 1990, o a Byron Moreno extendiendo un partido 12 minutos en el 2002. Estos árbitros no solo influyen en los resultados anulando goles o tomando decisiones inexplicables, también afectan el comportamiento de los jugadores, quienes notan el claro perjuicio que se les hace, y hace que pierdan el control. Recordemos que José Francisco Cevallos esperó hasta el final de su carrera para pegarle una puteadita de confianza a Intriago que la tenía guardada por 20 años, por supuestamente perjudicarlo constantemente.
Byron Moreno expulsando a Francesco Totti en el mundial Japón-Corea 2002.
Esta me pareció una buena actuación
Barras bravas: Estos son el equivalente de los fanáticos religiosos. Para ellos es más importante la barra, que el mismo equipo. Incluso suelen tener su propio uniforme, no utilizan el uniforme del equipo al cual apoyan. Tienen un funcionamiento similar al de las pandillas, y sus integrantes suelen adoptar actitudes de matones, especialmente cuando están en grupo, y si se topan con barras del equipo contrario, lo más probable es que hayan problemas, al punto que la Policía debe intervenir. El otro día de casualidad vi que en la espalda de las camisetas de los integrantes de una barra brava, tenían el lema "SEMBRANDO TERROR" así en mayúsculas. ¿Y el fútbol, dónde quedó? Esta misma gente suele tener frases recurrentes como "la vida por los colores", y barbaridades semejantes. Parecen no pensar lo que dicen, y conozco casos en que los integrantes de dichas barras ni siquiera ven el partido, solo van a joder y a perderse en las drogas y el alcohol que se reparten en dichas barras. En Argentina las barras bravas llegaron a ser verdaderas mafias, no dejemos que eso ocurra aquí también.

Jugadores exagerados: El fútbol es un deporte de contacto por definición, pero hay más de un delicado que exagera al recibir un golpe, para provocar que una simple amonestación se convierta en tarjeta, o incluso los que inventan faltas o agresiones desde las barras, para provocar la suspensión del partido o incluso sanciones al otro equipo por la falta de garantías, como ocurrió en 1989 con el famoso Maracanazo de la Selección Chilena. Si acaso el evento es muy antiguo para ustedes, veamos un ejemplo más fresco: un "piscinazo" de Robben ante México en el mundial 2014:
Y el Óscar es para...
Esto provocó un tiro penal, y la clasificación de Holanda sobre México a los cuartos de final. La responsabilidad también es de los árbitros, pero a veces las acciones son tan rápidas, y hay tanta gente en el campo de visión, que puede ser difícil interpretar correctamente lo que se ve. Pero este tipo de actitudes está siendo sancionada en el fútbol europeo a nivel interno, si se detecta que un futbolista intentó "sorprender" al árbitro, la dirigencia del club correspondiente toma acciones disciplinarias para evitar que esto ocurra. ¿Y en nuestro fútbol? Bien, gracias. El resultado es lo importante.

Dirigentes corruptos: Esto está de moda. En Estados Unidos, donde el fútbol no es ni de lejos la pasión de multitudes que es en el resto de países donde se practica, el FBI destapó una red de corrupción en la FIFA que cubre buena parte del globo. Dirigentes de diferentes federaciones han aceptado su culpa, y han confesado el reparto de dinero que se ha venido dando a lo largo de los años. Esta misma dirigencia corrupta influía sobre árbitros, y es la que impide que se implementen tecnologías que permitan evitar dudas en las acciones de los partidos, ya que no les permitirían manejar resultados. Y a nivel local, es un secreto a voces que más de un directivo de ciertos clubes se han aseguran una tajada para ellos mismos cada vez que se negocia un jugador.

Noticieros de ¿farándula???: Esto es lo más absurdo. Un futbolista profesional es una persona a la cual se la debe calificar únicamente por lo que hace en el campo de juego. Si sale a tomarse un trago a un bar, y si lo ve alguien mal intencionado, lo califican automáticamente de borracho. Si se encontró en una riña, así no sea quien la haya provocado, lo acusan de bravucón. Si termina una relación y termina otra, lo acusan de mujeriego. No hay cómo ganar con el "periodismo" de farándula. Deben dejar de meterse con el deporte, y enfocarse en la gente pantalla, ellos son quienes los necesitan para seguir siendo famosos.

A pesar de todo lo mencionado, no tengo nada en contra del fútbol. Me gusta, pero la industria y el mercantilismo alrededor de él, no me termina de convencer. No entiendo por qué un futbolista puede llegar a ganar suficiente dinero para comprar mansiones, autos deportivos, yates y hasta aviones, cuando lo único que hacen es lucirse en un deporte y dar alegrías momentáneas a sus seguidores... ¿acaso el fútbol derrocó a la religión como nuevo opio de los pueblos? Mientras tanto, un maestro, un médico, un policía o un bombero hacen trabajos más importantes, y más de uno no es capaz de comprar casa propia con lo que gana. Qué carajos, que viva el fútbol.

domingo, 21 de febrero de 2016

Los pasos peatonales elevados de Guayaquil

Peatones evitando usar uno de los pasos peatonales elevados de la Isla Trinitaria
Todo Guayaquil sabe que más de un peatón prefiere arriesgar su vida que usar los pasos peatonales elevados que existen usualmente en avenidas que soportan una gran cantidad de tráfico. Unos dicen que es por vagancia, porque subir las escaleras o las rampas de estos pasos peatonales hace que los usuarios pierdan valioso tiempo, porque recordemos que nuestra gente siempre está apurada, en muchos casos retrasada, y uno se pone a pensar... ¿en serio es solo culpa de los usuarios? Yo también he sido usuario de estos pasos elevados, normalmente no tengo problemas administrando mi tiempo y siempre los utilizo, pero en el caso de los pasos elevados cuyos accesos exclusivamente son rampas para sillas de ruedas, la distancia que se camina para subir puede llegar a ser excesivamente larga. Si extendiésemos las rampas de acceso en línea recta, prácticamente podemos cubrir el espacio de una o dos cuadras. Al final, cuando uno termina de cruzar, ha caminado suficiente distancia como para cruzar la avenida unas tres veces al menos. Si no me cree, vea esta rampa de acceso al paso a desnivel de la primera fotografía.

Las largas rampas de acceso al paso peatonal elevado
Entonces podríamos tener un problema de diseño aquí. No solo es vagancia, el usuario común considera su uso una pérdida de tiempo, ya sea que uno esté retrasado o no. El arquitecto tuvo buenas intenciones, pero no consideró a todos los usuarios.

¿Pero por qué estos pasos elevados sólo consideran el acceso para sillas de ruedas? No tendría nada de malo poner junto a las rampas una escalera para las personas que no necesitan dicha rampa. En este caso en particular, hay suficiente espacio para proyectar una escalera, que utilizaría tal vez la mitad del espacio que esta rampa utiliza. Pero hay casos similares en los cuales no hay espacio para poner una escalera, y sin embargo, estos pasos elevados son bastante utilizados, como el siguiente caso (aunque para el momento de la foto nadie lo estaba usando):
Paso elevado Av. de Las Américas, frente al Centro de Convenciones
Este paso fue concebido como un acceso a la parada "Ciudadela Simón Bolívar" de la Troncal 2 de la Metrovía. Por lo tanto, el usuario tiene una motivación para usarlo, porque lo necesita para acceder a este medio de transporte. Si no me equivoco se han construido cinco pasos peatonales y adecuado otros dos para este fin, siendo todos estos ampliamente utilizados. Entonces, aparte de un problema cultural, y de falta de voluntad para usarlos, lo que hace falta es motivación. Sí, porque aparentemente el evitar arriesgar la vida cruzando una avenida altamente transitada no es motivación suficiente. Pero aparte de la pérdida de tiempo, hay una desmotivación muy válida a la hora de utilizarlos: la inseguridad. Estos pasos elevados no tienen vigilancia alguna (los guardias de la Metrovía solo están para la seguridad de la parada, no del acceso), y si alguien quiere usarlos y ve que en el mismo hay alguien sospechoso, entonces asume que podría tratarse de un ladrón, y estar en un paso elevado no da mucha oportunidad para correr, solo se puede ir en sentido contrario, en línea recta, y no sé de un ladrón que no sea buen corredor. Uno quedaría en clara posición de desventaja ante un evento así. 

Entonces, ¿cómo motivar a la gente a que los utilice? El paso peatonal de la Universidad Católica, en la Av. Carlos Julio Arosemena es un buen ejemplo, está lleno de pequeños locales comerciales, puestos de comida, y hasta baños públicos. Pero lamentablemente este ejemplo no se puede replicar en los demás casos, ya que éste se trata de un paso obligado, que utiliza buena parte de los estudiantes y trabajadores de la universidad, quienes normalmente tienen una situación económica más o menos cómoda, y los productos y servicios ofrecidos en este paso no se obtienen cerca, ya que esta avenida no es un sector comercial, lo cual asegura que los negocios en este paso van a tener clientes. Hicieron un estudio de mercado muy acertado, pero no se puede aplicar este mismo modelo en los pasos elevados de la Isla Trinitaria. No solo por el nivel socio-económico del sector, sino porque el mismo está lleno de pequeños negocios que suplen las necesidades de los alrededores, y nadie se vería obligado a subir a estos para obtenerlos. El concepto de "corredor comercial" no funciona aquí, entonces... ¿por qué no diseñarlos o modificarlos, si fuera el caso, para que aparte de infraestructura vial, ofrezcan servicios a la ciudadanía?

En este punto me encantaría saber utilizar AutoCAD y plasmar la idea en un plano, pero no entra en mi rango de habilidades en la computación, así que me toca describir la idea de la mejor forma posible. ¿Cómo contrarrestar el problema de la inseguridad? Contratar guardias no es una solución económica. La solución más simple es ubicar policías. ¿Cómo? Algunos pensarán que asignar policías a cada paso peatonal elevado de la ciudad podría ser un desperdicio de recursos, pero no se trata de asignar policías, se trata de crear Unidades de Policía Comunitaria (UPC) completamente equipadas que funcionen en la parte alta de estos pasos elevados, que podrían hasta servir como estación de hidratación para los policías en bicicleta. Tenemos claro que no en todos los casos se necesitan instalaciones muy grandes para el funcionamiento de dichas unidades, ya que hemos visto UPC móviles en diferentes puntos de la ciudad, ademas que al estar en la altura, serían puestos con una vista privilegiada del entorno, ideal para la vigilancia. Lógicamente, como esta infraestructura es propiedad municipal, y la Policía Nacional es una entidad dependiente del gobierno central, habría que llegar a algún acuerdo, tal vez un contrato de comodato para dichas instalaciones. Recordemos que hace algunos años en varios pasos vehiculares elevados de nuestra ciudad se construyeron miradores para motos, de manera que la Policía podía utilizar estos miradores como punto de vigilancia, lo cual era buena idea, pero los uniformados ahí arriba están expuestos a las inclemencias del clima, mientras que un UPC elevado tendría todas las comodidades para una vigilancia adecuada.

Finalmente, ya que la seguridad estaría garantizada, en estos pasos se podrían incluso poner baños públicos (los cuales serían también utilizados por los policías), bebederos, cabinas telefónicas, máquinas expendedoras de bebidas refrescantes, máquinas para recargas celulares, incluso máquinas para recarga de tarjetas de la Metrovía, cajeros automáticos y máquinas dispensadoras de monedas. Todas estas son cosas que el ciudadano promedio necesita a diario. Uno utilizaría estos pasos elevados aunque no necesite cruzar la calle.

Esta es una idea, y estoy seguro que alguien más puede tener sus propias ideas para motivar a la gente a usar estos pasos elevados. Lo invito compartir la suya, y si tiene habilidades de AutoCAD y tiempo disponible, ayúdeme a plasmar la idea para complementar este artículo, e incluso podríamos presentarla como una idea para Guayaquil, iniciativa de Gkillcity.com. Pensemos en función de ciudad.




sábado, 13 de febrero de 2016

La (im)puntualidad de nuestra sociedad


El diccionario de la lengua española define la puntualidad como "cuidado y diligencia en llegar a un lugar o partir de él a la hora convenida", y "cuidado y diligencia en hacer las cosas a su debido tiempo". Yo creo que le falta "respeto al tiempo de los demás". Sí damas y caballeros, respeto. Si quedamos en vernos en un lugar a una determinada hora, yo me organizo y aseguro de estar en el lugar y hora indicados, incluso antes, porque suelo salir con 10 minutos de sobra en caso de tener problemas con el tráfico, y no tener que ofrecer excusas por mi tardanza después. Porque se hizo un compromiso, el cual se debe cumplir. La puntualidad ni siquiera me parece una virtud que exaltar, me parece sencillamente respeto a los demás: si te enseñaron a respetar a los demás, te tienen que haber enseñado a ser puntual, no hay espacio para la duda.

¿Que soy muy drástico en mi punto de vista? Tal vez la sociedad en general es muy blanda, pues no olvidemos que el tiempo también representa dinero. En toda empresa hay la persona que llega tarde todos los días, y parece no importarle, hasta que le empiezan a cobrar los atrasos. He visto gente que cree que se puede teletransportar, organizando una reunión para las 10:00 al otro lado de la ciudad, y saliendo a la misma 5 minutos antes. Y al llegar a la reunión con 30 o 40 minutos de retraso, suelen alegar que tuvieron problema buscando parqueo. ¿Y saben que es lo peor? Que en mas de una ocasión la reunión aún no empieza, porque los demás asistentes brillan por su ausencia. Empiezan a llegar espontáneamente, cada uno más elegantemente tarde que el otro, y la reunión empieza automáticamente cuando están todos, sin ofrecer disculpas, sencillamente se hacen presentes, y con eso uno debe ser feliz. Pero yo estoy indignado, porque normalmente tengo otras cosas que hacer, y ese tiempo de espera me quita tiempo que podría estar aprovechando en ser productivo, en despachar tareas pendientes, y hacer mi trabajo como se debe.

Ahora, mi "molesta" puntualidad también me ha dado pequeñas victorias. Ya no atiendo tantas reuniones de trabajo con clientes como antes, pero los clientes que me conocen saben que si me dan una hora, yo siempre estaré puntual, así que ellos también se organizan para ser puntuales, y trabajar en los tiempos indicados. Porque yo sí les pongo mala cara a los que me hacen esperar. Y a mi sí me ofrecen disculpas, porque saben que considero el tiempo importante.

Hasta ahí, el plano laboral/profesional. ¿Y en el plano personal? Por alguna razón, para cualquier salida, cita, o evento social, nadie aparece a la hora acordada. Y no quiero ser sexista, pero he notado que a las mujeres en especial les importa un carajo a quién tienen esperando. Lo importante es salir bien arreglada. Si una mujer necesita arreglarse dos horas para más de salir a comer o ir al cine, no quiero saber cómo debe verse sin maquillaje... pero ese es tema para otro día. Existen muy honrosas excepciones, que para salir solo medio se ponen algo de color en los labios y se hacen una cola de caballo al andar, el resto es actitud ante la vida y confianza en sí mismas. Los hombres normalmente no necesitamos más que un jean y una camiseta, una acomodada de cabello, y "sanseacabó". Y lo peor es que no se dice, por ejemplo: "a las 9", sino "tiro 9", y la gente empieza a llegar a las 11... y no importa.

Pero cuando nos afecta, ahí sí somos exigentes. Estamos haciendo fila afuera del banco esperando a que abran, y amenazamos con tumbar las puertas si demoran 10 segundos en abrir. Estamos esperando el bus, y no podemos creer la ineficiencia del servicio si tenemos más de 5 minutos parados esperando a que llegue una unidad. Si pedimos un taxi y no es puntual, llamamos a la empresa de taxis cada 2 minutos a averiguar dónde está la unidad. La función del cine inicia con 2 minutos de demora, y empezamos a exigir canguil gratis. Estamos esperando que el médico nos atienda, y nos desinflamos si llega alguien de emergencia, y nos toca esperar. Pero nunca entendí por qué hay gente capaz de aguantar hasta dos horas para que las atiendan en la peluquería, a pesar de que sacaron turno. O a los que pasan horas dando vueltas en una tienda, y a la hora de pagar quieren que la cajera se apure.

Dirán que es la idiosincrasia de nuestra gente, que nacimos con el reloj atrasado, que es la "hora ecuatoriana". Pues por esas cosas de la vida, también me tocó vivir la "hora tica", y la "hora venezolana". Parece ser costumbre latinoamericana, y por no "acatar" la costumbre, me han tildado de raro, de excéntrico, de extravagante, y en son de broma, hasta de "mal educado" por hacer quedar mal a los demás. Me vale. Si se queda a una hora, hay que cumplir. ¿Es tan difícil de entender el concepto? No vengan a preguntarse después por qué no salimos del tercermundismo.



domingo, 7 de febrero de 2016

La (in)accesibilidad para las sillas de ruedas en Guayaquil


Los que me conocen saben que pertenezco al colectivo Guayaquil en Bici (aunque no ando tan activo ultimamente), y aparte de promover el ciclismo urbano como una alternativa válida de movilidad en la ciudad, nos importa el concepto de movilidad en sí mismo, no buscamos preferencias para los ciclistas, sino la convivencia en armonía de todos los protagonistas del tránsito en la ciudad. Así mismo, algunos de los que me conocen saben que soy medio “fijón” y temático cuando algo me parece que no está bien, y de un tiempo para acá me llamó mucho la atención la diferencia en el diseño de las rampas para sillas de ruedas en mi ciudad. Como la mayoría no hemos necesitado usar dichas rampas, nos parece que está bonito que hayan tomado en cuenta a las personas con discapacidad para que se puedan movilizar con facilidad en la ciudad… pero si uno se fija, puede que haya rampas en casi todas las esquinas, pero esto no quiere decir que necesariamente haya facilidad para usarlas. Mi compañero de Guayaquil en Bici, Luis Vélez, me apoyó con el material gráfico de este artículo. Aunque él miraba con cierto escepticismo mi observación, lo convencí de apoyarme, y al igual que yo, empezó a notar los horrores en diseño de algunas esquinas.

Al empezar el recorrido, estábamos parados en la esquina de Pedro Carbo y Clemente Ballén, buscando la mejor manera de abordar el tema, y entonces, como anillo al dedo, aparece un señor con algunas canas a favor, movilizándose en su silla de ruedas. Decidimos seguirlo para ver el recorrido que hacía, pero sin que se de cuenta, porque capaz que si le decíamos lo que estábamos haciendo, iba a recalcar todo lo malo que había encontrado, y no sería objetivo. Así que entramos en modo furtivo, y lo seguimos un par de cuadras nada más, de donde estábamos, a Clemente Ballén y Chile. No fue necesario hacer más. El caballero realizó un recorrido largo, usando 4 rampas, evitando usar otras 2 en el camino. No fue el camino más corto, pero sí el más fácil para él:
Ruta tomada
La línea amarilla representa la ruta tomada, y los pequeños círculos rojos son las rampas para sillas de ruedas que nuestro involuntario conejillo de indias decidió no utilizar, por problemas de funcionalidad de las mismas. A continuación, el mapa de la ruta óptima que debería haber seguido:
¿Ruta óptima?
¿Por qué evitó estas rampas? Veamos la primera que se saltó, la de Pedro Carbo y Clemente Ballén:
Pedro Carbo y Clemente Ballén
La disfuncional rampa
Pedro Carbo y Clemente Ballén
Como que algo no está bien aquí
Si una bicicleta de montaña se topa con problemas aquí... ¿esperan que una silla de ruedas pase por ahí? Seamos justos, recuerdo que hace años, ahí había una rampa metálica, de la cual aún quedan restos en la base, que contrarrestaba en algo la falencia de la rampa de concreto. Esta rampa permite cruzar a el edificio de Correos del Ecuador, y da acceso a una parada de la Metrovía. Y si seguimos siendo justos, esa rampa desapareció hace años también, y ya debería haber sido repuesta. Pero esto no termina aquí, nuestro personaje evitó otra rampa más adelante, en la misma cuadra, en la intersección con Aguirre:

Pedro Carbo y Aguirre.
A simple vista, parece no haber problema, esas tapas metálicas no son gran inconveniente, pero... no tomaron en cuenta que prácticamente la diferencia de altura entre la base de la rampa, y la calle, es como un pequeño escalón. A menos que alguien asista a quien va en silla de ruedas, es difícil sortear esto. Nuestro conciudadano decidió bajar la rampa que da al lado de la calle Aguirre, y esperar como auto en la calle, sobre la zona de seguridad peatonal, a que la luz cambie para cruzar con los autos, y nos percatamos que al cruzar decidió bordear la zona en cuestión, pues está hecha de decorativos adoquines, sobre los cuales es molesto andar en bicicleta, no se diga en silla de ruedas. Buscó las partes más firmes del suelo, y subió a la acera del correo, donde siguió ahora sí por un trayecto libre y despejado para movilizarse.

¿Acaso este par de rampas son casos aislados de mal diseño en plena zona regenerada? Nos aventuramos a dar unas vueltas en la misma zona.

En la misma cuadra pudimos notar 2 rampas de acceso vehicular con buen diseño, fáciles y cómodas de usar:
Pedro Carbo y Clemente Ballén
Aguirre entre Pichincha y Pedro Carbo
Las probé varias veces, eran hasta algo divertidas. Entonces, ¿qué pasó con las rampas para sillas de ruedas? ¿No fue el mismo arquitecto? Le hice esta pregunta a Luis, y me supo aclarar que a buena parte de los arquitectos de hoy les enseñaron a enfocar sus diseños en función del automóvil, y es difícil erradicar esa mentalidad, esos conceptos con los que uno se graduó. Pero... ¿y la experiencia, dónde queda? ¿El sentido común es opcional?

Y hablando de sentido común, les presento esta perla, a unos pocos metros: Aguirre y Pichincha, al pie de la Gobernación:
Aguirre y Pichincha
Sublime, no importa de dónde lo mire
Esta rampa me provoca al mismo tiempo risa e indignación. Y la esquina del frente es otro caso de un desnivel entre base de rampa y carpeta asfáltica, que es casi como un pequeño escalón. Son reincidentes.

Nos fuimos al otro lado de la cuadra, en la calle 10 de Agosto. Encontramos otra rampa de acceso vehicular impecable en concepción y construcción. Entonces avanzamos hacia el este, rumbo al malecón... y nos topamos otra decepción, esta vez al pie del Palacio Municipal.
Una rampa que da a una acera sin rampa
El otro lado del cruce
La intersección completa. Alguien tiene un serio problema cuadrando esquinas
Seguimos recorriendo el centro y nos topamos con todo tipo de problemas. Pero no todo es malo. Buscamos algún caso que sirva de ejemplo de cómo deberían ser los cruces peatonales con rampa, y encontramos este acierto en una de las intersección de Rocafuerte y Padre Aguirre:

No solo es cruce, también es rompevelocidades
Componentes completos, rampas sin hendijas donde se puedan atorar las ruedas
Esto es en la denominada "zona rosa", y varias intersecciones de este sector son similares. Entonces me pregunto, ¿qué pasó con todos los demás casos expuestos? ¿Por qué la diferencia? ¿No hay algún tema de estadarización, normas INEN, ordenanzas municipales, o algo así que regule cómo deben diseñarse las rampas para sillas de ruedas? Parece que estuvieran experimentando. ¿O es falta de control?

Puede ver una galería más completa aquí de los problemas encontrados en nuestro breve recorrido por el centro de Guayaquil.

martes, 2 de febrero de 2016

Matrimonio: causa y efecto

El matrimonio es una idea que cada vez me cuadra menos. No sé si alguna vez decida volver a intentar una vida en pareja, pero lo dudo, al menos en este momento de mi vida, y eso que con mis 36 vueltas al sol, estoy "quedándome en la percha". Lo que menos conozco en esta vida son matrimonios felices. Entonces replanteo mi visión del matrimonio. ¿Cuánta gente que conozco se casó, buscando ser feliz? No sé si ese sea un objetivo primario de una relación. ¿Y con qué fin la gente busca casarse? Me tomo la libertad de hacer una lista de algunos de los motivos para casarse más populares que conozco:

- Ella quedó embarazada: Esta es la pedida de mano moderna. Con esto la pareja tiene prácticamente asegurada la aprobación de ambas familias, pues se considera que lo más adecuado es que el niño nazca en el seno de una familia como "dios manda", con mamá y papá. Como si el demostrar que uno puede reproducirse sexualmente, certificara que se está en capacidad de afrontar la responsabilidad de formar un hogar.

- Ella quiere/necesita salir de casa: Porque tradicionalmente se ve mal que una mujer se vaya de casa sin marido. Porque lamentablemente hay una buen cantidad de mujeres a las que las crían para ser amas de casa, y no tienen habilidades para trabajar y ser independientes económicamente. Porque las criaron/formaron para eso, para irse de casa con marido a la primera oportunidad. Usted escoja el motivo, puede ser uno solo, o una combinación. Le proponen matrimonio, y no lo piensa dos veces. No piensa si él es responsable, si tiene solvencia económica, si tiene algún vicio, si anda con "mala junta"... o si él es la "mala junta"; todo aquello que una persona responsable debe considerar antes de una relación, es ignorado. El objetivo es salir de casa, lo demás se arregla al andar. Y si no se arregla, la culpa de alguna manera, es de él. Ella lo escogió, sin conocerlo, sin saber en qué se metía, pero la culpa sigue siendo de él.

- Presión social: Porque cabrea que en más de un evento social, especialmente en el ámbito familiar, más de un desubicado le diga a uno que ya es hora de casarse, tener familia, formar un hogar. Porque al parecer a los demás no les gusta joderse la vida solos, quieren que los demás se la jodan también. Porque más de uno de esos que te dice que ya es hora de casarse, tiene/tuvo un matrimonio de mierda. Y de tanta insistencia, más de uno termina cediendo a la voluntad ajena. Se "ennovian" por accidente, y se casan por consecuencia. Cuando uno empieza a decidir su futuro en base a lo que dictan los demás, sin tomar en cuenta lo que uno (no) quiere, se jodió todo.

- Porque tienen mucho tiempo juntos: O sea, la fuerza de la costumbre. Gente que tiene 10 años de noviazgo, más por costumbre que por cariño. Un día uno decide que casarse sería buena idea por el tiempo que llevan, y el otro le secunda. Una noviazgo largo no garantiza el éxito. Porque una pareja se lleve bien 10 años viviendo cada uno en su casa, no garantiza que la convivencia sea pacífica. Es de lo más normal que en época de noviazgo, las malas costumbres y problemas de carácter pasen escondidos (a propósito), y salgan a la luz cuando ya están casados.Y entonces empiezan a detestarse, y se preguntan dónde está la persona con la que se casaron. Conozco casos así, en los que el matrimonio no duró ni 3 meses. Hay casos en los que sí terminan bien... pero personalmente, no conozco ninguno.

- Conveniencia: Esto suele darse en dos escenarios. El primero se da cuando ambos tienen plata, y deciden casarse para entre ambos mantener/aumentar su patrimonio y/o tener más poder. Es más una sociedad que un matrimonio. ¿Y los sentimientos? Con algo de suerte afloran después, si no, no importa. Lo importante es que si llega a haber infidelidad, no salga a la luz, pues el infiel termina desplumado por la "víctima" en el divorcio. El segundo podría no ser considerado conveniencia, pero al final, lo es. Suele ocurrir cuando uno de los dos tiene plata, o por lo menos una mejor situación económico-social. Los sentimientos suelen ser lo de menos, y normalmente los dos buscan cosas diferentes. El que tiene plata, suele buscar una mujer trofeo. Una mujer muy guapa o de buen cuerpo, a la cual luce con orgullo ante los demás. De preferencia debe ser cariñosa, y educada Alguien ajeno a su círculo social, a la cual amoldar a sus necesidades. Ella aprende a pensar como él, a responder por/como él. Ella, busca un hombre un hombre con plata, que le de los gustos y lujos que ella cree merecer, por su belleza, así de simple. Y tiene que dar siempre la apariencia de la pareja perfecta, así la vida en pareja sea miserable. Ella, se convierte en la mujer no solo casada, sino "bien casada". ¿La conveniencia? Ambos buscan algo, que el otro está en capacidad de proveer, y no tienen problema con ello.

- Apariencias: Este es un clásico. Ocurre cuando uno o ambos es homosexual, y tienen que esconder sus preferencias para no ser rechazados por la familia, o la sociedad. Generalmente se trata de gente con cierto poder o imagen que "cuidar". Se incluyen los casos en los que por lo menos uno es forzado a casarse, o corre el riesgo de ser desheredado. En el mejor de los casos, ambos tienen clara la figura, y cuando ambos son homosexuales, hasta son felices solapándose mutuamente, y llegan hasta a ser mejores amigos, y tiene hasta la probabilidad de estar juntos hasta que la muerte los separe. Pero cuando uno de los dos no sabe de qué se trata realmente la cosa, el divorcio no tarda en aparecer.

- Porque el noviazgo no va bien, el matrimonio lo debe arreglar: Esta infalible lógica, por lo general falla. Normalmente va a acompañado de una amenaza: "nos casamos, o terminamos". En este punto, cualquier persona pensante, escoge la segunda opción, pero no... les encanta escoger la primera. Hasta ahora, solo he sabido que las mujeres que se atreven a lanzar semejante amenaza, lo cual en sí ya incluye una exigencia de matrimonio, pero hacen que él se los pida. Y se emocionan, y se convierte en el momento más feliz de sus vidas, extorsión de por medio. A menos que el hombre haya desarrollado una suerte de síndrome de Estocolmo, no entiendo cómo es que esta amenaza logra funcionar. ¿Calificará de violencia psicológica?

- Por que alguien más la/lo quería: Esta razón tal vez es más estúpida que la amenaza de terminar o casarse. Cuando una pareja tiene cierto tiempo de relación, y aparece un posible tercero que empieza a despertar la atracción del otro, de manera que no se puede disimular, entonces el afectado por el posible "banqueo", si no quiere perderla(o), apela a decir en voz alta las (falsas) intenciones de casarse. Entonces surte una especie efecto limitante del campo de visión, similar a los cubreojos de los caballos de carreras. El proponente se convierte en el único hombre que ven, y la competencia ya no tiene cabida, se desvanece de a poco en el aire. Y cuando la competencia al final desaparece, y ya no hay peligro, el hombre ya no puede retractarse, so pena de terminar la relación, entonces la estrategia utilizada se le vendría en su contra. No queda más que casarse para no ser tan batracio.

No incluyo la ilusión del amor, porque hace rato que en lo personal, creo que cuento con la palma de una mano a las parejas que utilizan este motivo para casarse, y esta lista es de los motivos más comunes para casarse hoy en día. Considero que cuando una pareja quiere casarse, primero deben pasar por lo menos una prueba psicológica, por separado, y una final en pareja. Entonces, cuando estén juntos en la prueba final, el psicólogo les dice el resultado de su análisis a ambos, y entonces tendremos dos escenarios posibles: Si uno de los dos, o ambos, no tienen una estabilidad psicológica que garantice una apropiada vida en pareja, y aún así quieren continuar, no solo se les cobra tasa, se les cobra una multa, por pendejos, y se exige una separación de bienes, y prohibición de tener hijos (con procedimiento de esterilización de por medio), hasta una nueva revisión que podría ser bianual, en caso de que la pareja haya durado todo ese tiempo. En el segundo escenario, si todo está bien, pagan su tasa, y son autorizados a cometer matricidio.

Algunos dirán que limitar el derecho a casarse de alguna manera es inconstitucional, y mucho más impedir tener hijos. Pero más que inconstitucional, es injusto permitir que una pareja ate sus vidas y decida formar familia con los ojos cerrados, sin saber a qué se está exponiendo, y encima que los hijos sufran por las malas decisiones de sus padres. Anteriormente, cuando la expectativa de vida era 40 años, la frase "hasta que la muerte los separe", no sonaba tan mal. Ahora la expectativa de vida en Ecuador es 76 años, y la tendencia indica que seguirá aumentando. Puede que ya no sea tan buen negocio. Es normal que las personas con el paso del tiempo cambiemos, evolucionemos, porque hay que adaptarse al mundo, sobrevivir a lo que pasa, avanzar. Y esto puede provocar que la persona con la que uno se casó hace 10 años, ya no sea la misma de la que uno se enamoró. Puede ser que uno sea el que haya cambiado. Cuidado con las promesas que hacen, mientras más tiempo pasa, más difíciles son de mantener.